La chapa smiley electrónica

por Julián Segarra Esbri.

   En los desplazamientos por las carreteras, los conductores de automóviles tenían la costumbre de saludarse a su paso levantando la mano siguiendo el proceder de los anteriores viandantes y carreteros, pero de la misma manera que cada día más personas adquirían un coche, este educado gesto se fue perdiendo progresivamente hasta que solo se saludaban los camioneros y con la adquisición de vehículos nuevos, parecía como si a los conductores de vehículos motorizados el rey les guardase las vacas y nadie precisaba de manifestar externamente su cortesía. Los fabricantes de los nuevos modelos automovilísticos, habían introducido en sus vehículos un dispositivo de tal suerte que sin activar las luces de carretera, el mando de luces cortas y largas tenía el añadido de un retroceso automático pudiendo emitir un destello que, accionando y soltando repetidamente, se convertía en una ráfaga de destellos advirtiendo ópticamente de su saludo al vehículo que se acerca frontalmente a su paso.

   Quienes circulamos con camionetas que al momento de inventarse las estaciones de ITV al amparo del Real Decreto 2344/1985, de 20 de noviembre, por el que se regula la inspección técnica de vehículos, «BOE» núm. 302, de 18 de diciembre de 1985, páginas 39822 a 39824, ya debimos empezar por imperativo legal a pasar inspección cada medio año, este tipo de curiosas funciones no las tenemos en nuestros automóviles y en respuesta, había que pensar en algo original y a ser posible diferente para hacerles la competencia al resto de los conductores de los nuevos vehículos. El Land Rover Santana de SEGARRA, lleva instaladas en el frontal encima del parachoques unas luces antiniebla de color amarillo circulando por carretera con unas tapas blancas y pensé en retirárselas. El interruptor de puesta en servicio, tiene la particularidad que si lo fuerzas con una ligera presión del dedo, no hace buen contacto y desconecta el suministro de electricidad, por lo que aprovechando las circunstancias coyunturales, puedo usarlo a modo de manipulador telegráfico y conseguir unos originales destellos de lo más chiripitifláuticos.

   De mi afición por la electrónica y con posterioridad a la tecnología RTL llamada así por estar fabricada bajo la lógica-resistencia-transistor y a la tecnología DTL por el nombre a la respuesta lógica-diodo-transistor, le sucedió la TTL con siglas procedentes del inglés de transistor-transistor-logic que, utilizando transistores bipolares, era empleada en la fabricación de los circuitos integrados electrónicos digitales, siendo su característica el uso de transistores multiemisores pero, con el inconveniente de precisar una tensión de alimentación comprendida entre los 4'75 V y los 5'25 V, por lo que generalmente los alimentamos con reguladores de tensión de 5V que para su uso en los vehículos automóviles, tienen su evidente inconveniente complicando cualquier circuito pero, ocurrió que empezaron a comercializarse circuitos integrados fabricados con semiconductores complementarios de óxido metálico llamados complementary-metal-oxide-semiconductor (CMOS) que tienen la característica de utilizar conjuntamente transistores de tipo pMOS y de tipo nMOS configurados de tal forma que cuando están en reposo, el consumo de energía es únicamente el inevitable a las corrientes parásitas pero con el añadido de un búfer y algunas mejoras en el proceso de oxidación local, aparece la serie 4000B con nulo consumo en condiciones estáticas y un gran margen de alimentación de entre 3 V a 18 V que lo hacen ideal para ser enchufado a una batería de un coche.

   Estaba jugando con un circuito integrado de esta serie con varias salidas de diferentes opciones capaces de controlar lo que al ocurrente usuario le venga a la mente y pensé usar dos de ellas para que las ráfagas que yo le enviase en respuesta a las suyas a cualquier chófer que me saludara por la carretera, no fuese con las dos lámparas encendidas y apagadas, sino de forma distinta en cada una de ellas y a la vez, también coincidentes, de tal forma que el conductor que me saludase al encontrarnos en carretera, obtuviese por respuesta a su saludo una especie de guiños ópticos con los faros de mi camioneta.

   Habiendo elegido dos de estas salidas de información, aún quedaban más para otras cosas y como las pruebas experimentales las hacía con diodos leed, se me ocurrió conectar un diodo a cada una de ellas convirtiendo el montaje del prototipo en una especie de discoteca. A partir de la idea original, empecé a diseñar el circuito impreso eligiendo la colocación de los componentes electrónicos y viendo las salidas libres que no voy a usar, se me ocurre la posibilidad de hacer otra prueba con el resto, de tal suerte que puestas sobre plano y con muy mucho de imaginación, partiendo de las dos salidas que me interesan para los faros de la camioneta, aquello podía asimilarse a una cara con sus ojos, su nariz y su boca y me viene a la mente que con un hilo de los usados en el cierre de los sacos del azúcar que utilizo en la elaboración de mis licores, puedo fabricar una especie de simulación de pelo y ponerlo en la imaginaria cabeza. Tomo una pila de las rectangulares de 9 V, la pongo el bolsillo de mi camisa, mido la distancia entre la base y el borde del bolsillo y me pongo manos a la obra con un curioso diseño que da por resultado una cabecita redonda asomada en el borde superior del bolsillo de la camisa con sus ojitos, su naricita, su boquita y su flequillo, fabricada con diodos leed que se encienden y apagaban aleatoriamente y el primer día de ruta comercial, salgo a visitar Clientes con mi nuevo amigo electrónico.

   Puede imaginarse el lector la fiesta que se montaba y las sonrisas que dibujaba a las personas que coincidiendo a mi paso yendo por la calle veían aquella cabecita asomándose por el bolsillo de mi camisa y no digamos en los establecimientos comerciales a los que accedía al visitar a los Clientes que careciendo de la iluminación solar de la calle, gozaba de mayor vistosidad. Hasta que una tarde coincido con mi amigo Juan Bautista Marzá Cuartero de Cálig de La Torre y me dice que aquel invento parece un acid house, ¿acid house? y ¿eso qué es?. Me explica e indica que cuando vaya a Benicarló, en los bajos de la torre del paseo Ferreres Bretó, hay una tienda de discos, entre, pregunte y me enseñarán la imagen de lo que me habla.

   Cuando pregunté en la tienda y explique la razón de mi visita, me enseñaron la portada de un disco y al verla, inmediatamente ya tenía claro de qué se trataba y dando las gracias al dueño del establecimiento por atenderme, me despido cortésmente, porque una cosa es pintarlo y otro construirlo. Se precisa de una alimentación que por el tamaño de la pila lo hace inviable.

   Mi amigo Juan Bautista Marzá Cuartero de Cálig tiene mucha afición a la radio y mantiene por voluntad personal la emisora municipal de Radio Jove del pueblo y al pasar por La Torre desde donde transmitía, accedo para aclararle que su ocurrencia tiene el inconveniente de la alimentación y me explica que existen unos mecheros que funcionan con una pila miniatura de 12 V y que Javier Ramos Ramos tiene en existencias. Adquiero una pila y comienzo un nuevo diseño de esta ocurrencia y como sobre el papel todo funciona, parece viable pero, ahora hay que llevarlo a la práctica.

   De la existencia casera tengo unas tapas de plástico que a modo de cápsula se añadían encima de las bocas de las garrafas de veinte litros para la protección del vidrio y pensé en dimensionar un circuito del tamaño adecuado para ser ubicado en su interior al ser las tapas más grandes que tenía, pero las dimensiones de la pila o batería junto al tamaño de los componentes electrónicos era insuficiente, aunque forzando un poco los diodos leed que hacían la función de boca sonriente, se podía colocar debajo de la imaginaria boca la pila de miniatura y el resto de los elementos electrónicos distribuidos por la superficie circular de la placa impresa. Con un imperdible sujetado con dos restos de hilo de cobre sobrante de las patas de una resistencia o de un condensador, por la parte trasera anillando la caja soporte y el imperdible, ya se puede enganchar al jersey o a la camisa y una baquelita agujereada adecuadamente, hace la función de tapa. Un interruptor miniatura lateral soldado al borde de la placa del circuito impreso, sobresale al exterior permitiendo las funciones de activación y desactivación, con lo que la idea primitiva de Juan Bautista, era una realidad, no obstante, el consumo de los diodos leed es excesivo para el tamaño de la pila, con lo que cada batería solo dura unas dos horas y media aproximadamente cuando el uso es continuo.

   En el primer diseño usé un par de diodos leed redondos rojos simulando los ojos y para la boca sonriente, diodos rectangulares verdes en el centro y redondos en los extremos colocados en forma arqueada para simular la sonrisa. Como las personas no conocían los actuales emoticones y por el hecho de ir adosado al jersey en el pecho a la altura del corazón, quienes lo veían funcionar le llamaban marcapasos y del éxito no voy a hablar por no alargar esta página web.

   La chapa smiley que muchas personas asocian a acid house y otros a emoticon, recibe el nombre de smiley del inglés, en cuyo idioma "to smile" significa sonreír, siendo su representación una cara sonriente. El dibujo redondo que lo representa es de color amarillo con dos puntos negros pintados como ojos y el dibujo de un arco debajo mostrando la expresión de máxima, completa, o de total felicidad, en cambio el acid house, es un subgénero de la música house.

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