Bañarse en el agua fresca y en verano

por Julián Segarra Esbrí

    Ayer tarde una tormenta estival dejaba sentir sus efectos en la atmósfera chertolina y si la teoría fuese cierta por estar basada en hipótesis correctas y acertadas, hoy hubiese sido imposible sentir la aventura de bañarse en agua fría de la Fuente del Molinar.

    El Grupo de Espeleología Juvenil de Chert invitaba hace tan solo quince días a los vecinos del pueblo de Chert a adentrarse en una visita organizada y guiada en la cueva o gruta de la Fuente del Molinar pero, tan solo en su primer tramo, el nada peligroso y muy didáctico e instructivo para los amantes de este deporte de aventura o para los curiosos en general que gustan de apreciar las formaciones geológicas.

    El interés despertado ha sido importante y el número de personas asistentes, muy significativo, lo que ha obligado a formar grupos reducidos que permitiesen seguir y atender las explicaciones y consejos de los monitores más duchos en estos menesteres.

Grupo de espeleologistas de Chert

    Por ser el primero apuntado en la lista, me ha tocado acceder con el primer grupo y a las ocho de la mañana me he personado en el lugar convenido del encuentro, mientas algunos jóvenes regresaban a sus domicilios para pernoctar o perdiar, según se mire, porque el Sol ya lucía en el horizonte chertolino con todo su esplendor.

    Cuando hemos llegado a la boca de la cueva que en épocas invernales siempre salía el agua como si de un río subterrámeo se tratase, hemos entrado uno a uno y descendiendo por una escalera de espaciados peldaños, esperábamos al resto del grupo en un rincón mientras Daniel nos ha dicho: "Hay que pasar por debajo de esta roca".

    Recordaba aquella zona inundada de agua siempre, incluso en verano, pero debido a la succión de agua por bombas municipales instaladas en pozos próximos, el nivel freático ha descendido más de cinco metros y ahora podemos saber que por debajo de la roca que tiene cantos rodados en el suelo, está la grieta de salida del agua y la abertura del acceso a la gruta.

Grupo de espeleologistas de Chert

    Una vez pasada esta primera barrera, accedemos a una estancia mucho más grande que la primera, la de la entrada de la cueva o boca de la Fuente del Molinar y es curioso observar como el agua de circulación, con el paso de los años ha ido erosionando la roca de una forma tan caprichosa y especial. Hay que tener presente que estamos en una fuente por la que siempre ha circulado agua y en algunos tramos se delataba la fuerza y vigorosidad con la que ocurría. Inmediatamente los cantos rodados desaparecen y el suelo se encuentra cubierto de fangos y lodos en perfecto estado, no hay materia orgánica por lo que tampoco se observan signos de putrefacción, si bien en algunas paredes lisas se pueden observar ocasionalmente en la roca, incrustaciones esporádicas de conchas de moluscos como lo que tenemos en las molas.

    Da la impresión que avanzamos descendiendo en altitud unos pocos metros y en dirección al Oeste hasta que nos encontramos bloqueados por el agua. Al fondo, el charco que tiene la profundidad de la altura del cuello de una persona, se distingue un espacio ente el nivel del agua limpia y cristalina y el techo, Daniel nos sugiere detenernos, mientras coloca una cuerda indicadora del camino a seguir sujetada en unos anclajes y se pierde por la grieta. Es evidente que el paseo se ha acabado y hay que mojarse el culo, quiero decir el cuello porque el agua nos cubre los hombros. Cuando te sumerges en la bañera, el agua fresca empapa la ropa y de repente, tu cuerpo se siente ser el más fresco del pueblo. Con el agua al cuello, nunca mejor dicho, sigues la cuerda que tienes por encima de la cabeza y zigzagueando, llegas a otra cavidad mucho más grande e importante que está por encima del nivel freático y aprovechas para percatarte que las botas de agua las llevas llenas.

Grupo de espeleologistas de Chert

    Asciendes unos metros y te encuentras con una tubería redonda por donde al agua debería circular con ímpetu y en su fuerza de erosión, ha convertido la grieta en una auténtica cañería circular que nunca has podido imaginar ni en el mejor de tus sueños.

    Continúa la cueva en otra estanca grande en la que hay un desprendimiento del techo y la roca caída, obliga a continuar apoyándonos con el culo de los pantalones y el calzado de los pies para acceder a otra gran estanca en la que aparece la única estalactita que he visto. El agua carbonatada desciende por la pared del Sur a chorro y aún a sí podemos apreciar su formación, es un caso atípico que supongo se produce porque el caudal del agua debe ser discontinuo. A la pared Norte se observa un pozo a modo de sima.

    Ascendemos unos metros y nos encontramos con otra balsa de agua en medio de la cavidad que sigue en la misma dirección Oeste estrechándose pero si giramos en dirección Norte encontramos otra tubería redondeada en la roca que desciende hasta el nivel freático. Allí una pequeña piscina nos detiene porque Daniel nos dice que para continuar hay que bucear en el agua y hacia el Este, está la continuidad de la cueva por debajo del nivel del agua.

Grupo de espeleologistas de Chert

    De repente, José Manuel se zambulle y Salva le sigue, hacia el Norte de la cavidad se puede ascender entre la grieta, Salva sale mojado y ¡catachof! Juan Jesús dentro de charco, otro al que no le importa constiparse en verano. Admiramos el entorno de la gruta, la inmensidad de la Naturaleza y nos damos cuenta de la pequeñez del ser humano.

    Tras unos momentos de relajación, Vicente, Lidon, Paco, Lina, disculpad si se me olvida alguien, decidimos regresar porque otro grupo de intrépidos espeleologistas espera su emocionante turno.

    Admiramos la estalagtita, cuidamos de no caer en la sima, contemplamos el tubo de presión, nos mojamos hasta el cuello procurando no golpearnos con el casco de la cabeza, hundimos el calzado en el lodo y los cantos rodados nos recuerdan que detrás de la roca está la boca de salida. Una emocionante aventura que en cuanto se pueda, vuelvo a repetir más tanquilamente, sin tanta emoción pero más consciente en el disfrute del entorno.

© Copyright J.S.E. - 2010

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