Los amigos del Tai Chi

Por Juan Francisco Guerra Segarra

  

     El día 11 de julio de 2006, con motivo de coincidir con día de luna llena, un grupo de amigos se reunieron en la playa Fora Forat de Vinaròs y nos deleitaron con una sesión de taichi.

     Yo ya había oído hablar del taichi, pero al ver los movimientos tan pausados y relajados que hacían, me quedé embelesado. Daba gusto contemplarlos, ver como iban realizando los movimientos al ritmo de una respiración larga y pausada, yo mismo me contagiaba de esa tranquilidad.

     Al terminar la sesión me llamo la atención que se miraban unos a otros sonriendo, con la cara relajada y los ojos chispeantes y con esa sonrisa cómplice, parecía que habían conseguido algo importante. Después montaron un picnic y se pusieron a probar la comida que cada otro había preparado, así, hablando y riendo fue trascurriendo la velada.

     Hacía una noche muy apacible, la mar calmada y un poco de bochorno, estaba nublado y no pudimos ver la luna pero ... ¿a quien le importaba la luna?. Con aquella paz y energía flotando en el ambiente, aquella tranquilidad y satisfacción que todos tenían y te contagiaban, nada importaba.

     Me retire pronto porque tenía que madrugar pero al llegar a casa no puede resistir la curiosidad y me puse a buscar información sobre el taichi. Parece que se trata de una gimnasia terapéutica de origen chino muy antigua, su práctica sirve para resolver diversos padecimientos, alineación de columna, procesos metabólicos, ginecológicos, digestivos, circulatorios, respiratorios ... Se fundamenta en el control del movimiento, de la respiración y del pensamiento que deben ser lentos, naturales, distendidos y sincronizados y trabaja a nivel corporal, energético y emocional. Cuando el cuerpo está oxigenado y equilibrado en su totalidad las personas logran encontrar la saciedad.

     ¡Vaya con los chinos!. Siempre me han sorprendido, con sus costumbres, su alimentación, su medicina preventiva y curativa, su filosofía de vida y ahora con el taichi. Parece ser que el pueblo chino es uno de los más longevos del mundo. La propaganda dice: ¿será por el agua? y yo os digo ... es por el taichi.

     A la mañana siguiente me levanté todavía emocionado con la experiencia de la noche anterior, hasta la salida del sol me pareció más bonita que otras veces. ¡Decidido!, en otoño me apunto a taichitear.

© Copyright J.F.G.S. - 2006

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