Una biblioteca popular para Xert en 1870

por Juan Antonio Micó Navarro

Introducción.

     En historia, como en cualquier rama de la investigación científica, una hipótesis de trabajo es válida en relación con los datos disponibles en un momento dado. También se considera que debe ser provisional, pues debe estar abierta al continuo contraste con los nuevos datos que vayamos descubriendo a lo largo del tiempo, o sea, que no hay verdades absolutas.

     Comenzamos nuestro artículo con esta reflexión para justificar el título que hemos dado al presente trabajo. Si el año pasado afirmábamos que don Miguel Beltrán había creado la primera biblioteca municipal de Xert en 1927, como aconsejaba una Real Orden de 6 de febrero de dicho año y por su sensibilidad hacia la cultura que su profesión de maestro le aconsejaba, ahora nos encontramos con que existió una biblioteca anterior, también gracias a la sensibilidad de un maestro de Xert y como consecuencia de la iniciativa del Gobierno de la Nación, que dotó de fondos bibliográficos a más de cien municipios que lo solicitaron.

     Como tantas veces, ha sido la curiosidad y el azar que empuja a todo investigador a indagar en aquellos temas que le interesan, la que nos ha conducido a descubrir algo insólito. Fue hace unos meses cuando, buscando en Internet en la versión automatizada el Boletín Oficial del Estado y en concreto en su precedente la Gazeta de Madrid, en otros temas cercanos a nuestra profesión, cuando se nos ocurrió utilizar como término de búsqueda el topónimo Chert a ver si, por casualidad, encontrábamos alguna información histórica sobre nuestro pueblo. Entre otras noticias que aparecieron nos llamó poderosamente la atención la concesión, por parte del Gobierno de la Nación de un lote de 153 obras destinadas a la fundación de una biblioteca popular en Xert. Inmediatamente se nos plantearon una serie de interrogantes: ¿Cuántos lotes se repartieron y a qué poblaciones de España se destinaron?. ¿Quién los solicitó?. ¿Qué filosofía o ideología había detrás de la creación de estas bibliotecas?. ¿Llegó a Xert realmente este fondo del que no hay recuerdo o memoria oral?.

     Estas preguntas iniciales han sido resueltas hasta cierto punto, a lo largo de una paciente búsqueda, aunque aún quedan lagunas por resolver. Expondremos a continuación las conclusiones a las que hemos llegado, dejando siempre la puerta abierta a posteriores interpretaciones, según surjan nuevos datos que iluminen el tema.

Los lotes bibliográficos y su destino.

     A pesar de realizar varios intentos por localizar la orden gubernamental que creó estas bibliotecas y la forma de solicitar los lotes de libros, no la hemos podido encontrar en la Gazeta de Madrid. No obstante hemos localizado 107 lotes que fueron distribuidos por toda la geografía española a lo largo de los años 1869 y 1870. También aparecen publicados distintos agradecimientos a los autores de algunas de las obras que se incluyeron en éstos, por regalar ejemplares con tal finalidad. Aunque la mayoría de libros son coincidentes, una parte de las obras varía según el lugar de destino de la biblioteca. Así, en el caso de la de Xert vemos obras dirigidas al cultivo de la seda, una de las producciones de mayor importancia en nuestra Comunidad en aquella época o un folleto sobre el Puerto del Grao de Valencia. Debieron ser seleccionadas en función de su lugar de ubicación.

     Un rápido análisis de su lugar de destino nos da dos bloques en su distribución. Por una parte aquellos que se enviaron a ciudades con una población amplia y un potencial considerable de posibles lectores o usuarios, o sea, ciudades de mediano tamaño como Avilés, Baeza, Elche, Cervera o Astorga y un segundo grupo constituido por poblaciones menores como Chinchón, Rubielos, Adra o Tarancón.

     En el caso de la Comunidad Valenciana encontramos una destinada a la provincia de Alicante, en concreto a Elche (lote 29); tres a la provincia de Valencia: Requena (lote 70), Utiel (lote 76) y Chelva (lote 91) y dos a la provincia de Castellón: Vinaroz (lote 29) y Chert (lote 73). En todos los casos se remiten, según reza en el encabezamiento de la orden incluida en la Gazeta de Madrid, “para servir de base a la creación de una Biblioteca popular a la Escuela de Instrucción primaria” indicando el interés demostrado por el maestro y el municipio correspondiente, lo que supone que la institución municipal queda encargada de proveer a la biblioteca de los elementos indispensables para su control y consulta.

     En el caso de Xert se cita al maestro de Instrucción primaria, don Bernardo Herrera. Esto nos plantea un nuevo interrogante que intentaremos resolver más adelante: ¿quién era este maestro y por qué solicitó y obtuvo, para su pequeña escuela rural, este importante lote de libros compuesto, como comprobaremos, de 153 obras, 165 volúmenes y 6 hojas?.

Filosofía e ideología de las bibliotecas populares.

     Como hemos comentado, una de las preguntas que nos plantemos es qué intencionalidad ideológica había detrás de la fundación de estas bibliotecas. La época histórica es compleja. En 1868 había sido expulsada del trono Isabel II y hasta la restauración de la monarquía borbónica, en la persona de su hijo Alfonso XII en diciembre de 1874, se desarrollarían toda una serie de convulsiones políticas y sociales: la instauración de la efímera monarquía saboyana de Amadeo I (1871-1873), el estallido de la III guerra carlista (1872-1876) y la proclamación de la I República Española en febrero de 1873, lo que ha llevado a los historiadores a denominar este período como “sexenio revolucionario”.

Familia Chertolina.

     No vamos a entrar en un análisis de los conflictos sociales de esta etapa de nuestra historia que sobrepasan un trabajo de divulgación. Tan sólo nos llama la atención que un pueblo del Maestrazgo, de ideología conservadora y tradicionalista, pidiera y obtuviera una biblioteca que, en su contenido, nos indica una filiación claramente liberal y progresista. Es bien sabido que la expulsión en esos años de los Jesuitas, la exclaustración de numerosas órdenes religiosas y los intentos de continuar con las desamortizaciones de bienes eclesiásticos, exacerbaron al clero hasta el punto de negarse muchos sacerdotes, en 1869, a jurar la constitución liberal.

     El ambiente político en Xert en estas fechas de concesión de la biblioteca debía ser de alto voltaje, presumiblemente con enfrentamientos entre una minoría liberal y un pueblo y clero partidario del retorno a los valores tradicionales que representaba el pretendiente Carlos VII. Prueba de ello es la noticia que nos da al respecto mosén Miguel Segarra quien en su Historia eclesiástica de Chert nos habla del coadjutor de nuestra parroquia en 1869-1870 Miguel Tosca, natural de Forcall, de quien nos dice: “tomó parte activa en la guerra civil Carlista” lo que nos hace presuponer que jugaría un papel relevante desde su cargo a favor de la causa del pretendiente en sus años de sacerdote.

     Una de las primeras bibliotecas populares que se inauguró fue la de la ciudad de Valencia, que quedaría ubicada, durante más de un siglo, en la denominada “Casa Vestuario”, propiedad del Ayuntamiento de Valencia, junto a la Catedral. Se inauguró el 1 de diciembre de 1868, a las siete de la tarde, por iniciativa de la Sociedad Económica de Amigos del País, de Valencia y el apoyo de distintos patricios y personalidades ciudadanas.

     El diario El Mercantil Valenciano comentaba sobre este acto que se daba “con esto un impulso al desarrollo de la instrucción popular, a la que deben consagrarse con empeño cuantos anhelan ver provechosas y efectivas las fuentes de la libertad” y finalizaba el artículo: “Por lo pronto la honrada clase que amiga de adquirir alguna lectura no goza del suficiente desahogo para llevarlo a efecto, tiene ya un sitio donde con buena luz, abrigo y comodidad puede gratuitamente, con la lectura de libros más o menos elementales, pero de utilidad notoria, alcanzar las primeras nociones de esa instrucción que ha de constituir la completa regeneración de nuestro pueblo”.

     Con la lectura de este artículo periodístico, queda claro que estas bibliotecas populares tenían como finalidad instruir a la población alfabetizada pero con escasos recursos personales para adquirir obras y que constituyen una iniciativa de las fuerzas políticas progresistas y liberales, que no debió ser bien vista por los políticos conservadores y por el clero, que anhelaban un rígido control ideológico de la población y el retorno a un absolutismo monárquico y a la primacía de una religiosidad tradicional que no admitía cambios ni cesiones de poder y privilegios.

     Desconcierta pensar que una biblioteca con estos propósitos llegara a Xert, pueblo de interior, de escasa alfabetización en esa época como comprobaremos y con una tendencia ideológica más cercana al carlismo. ¿Cómo encajar esto?. De momento no tenemos suficientes datos para poder interpretarlo.

El maestro de Xert y su familia.

     Antes nos planteábamos una pregunta: ¿quién era don Bernardo Herrera y cómo solicitó y obtuvo una biblioteca, en pugna con poblaciones de mayor importancia?.

     Nada sabíamos hasta ahora de él. Quizá la clave está en una calle de Xert, dedicada al “Doctor Herrera”. Persona también desconocida por las nuevas generaciones, sabemos por tradición oral que este doctor responde a don Mariano Herrera Sanz, importante personalidad de la iglesia valenciana. Recientemente, el historiador Vicente Cárcel Ortí ha publicado, en su Diccionario de sacerdotes diocesanos españoles del siglo XX, página 613, una breve biografía que, dado el interés que tiene para nuestro trabajo, reproducimos a continuación:

"Mariano Herrera Sanz" (Torrecilla de Alcañiz, 1865 - Valencia, 1926)

     Vivió en Chert (Castellón) pues su padre, oriundo de Torrecilla de Alcañiz, era maestro de este pueblo castellonense, donde hizo los primeros estudios y sintió la llamada al sacerdocio y por ello estudió en el seminario de Valencia en 1888. En el seminario tortosino fue profesor de latín. En 1891 opositó a la magistral de Albarracín, prebenda que consiguió; en 1894 a la lectoral de Tortosa y en 1895 a la de Valencia, consiguiendo ser años después abad mitrado de la colegiata de La Granja (Segovia). Fue confesor de la reina regente María Cristina de Aubsburgo. En 1904 fue nombrado dignidad de arcipreste de la catedral de Valencia”.

     A la vista de su trayectoria humana y dada su vinculación infantil con Xert, no es extraño que le dedicaran una calle a su memoria aquellos xertolins que habían compartido con él los juegos y las enseñanzas de su padre y maestro de la escuela.

     Pero ¿por qué vino su padre desde La Torrecilla de Alcañiz a Xert?. Creemos que la respuesta hay que buscarla casi un siglo antes, en la relación de los Feliu con dicha población. Así, don Francisco Feliu y Abril había casado en 1746 con doña María Francisca de la Figuera y Alcover “natural de la Torrecilla de Alcañiz, arzobispado de Zaragoza”, según consta en los libros de la Parroquia de Xert. Nieta de éstos sería doña Antonia Feliu y Grau, última representante del apellido, quien nació en Xert en 1804.

     Casó ésta con don Joaquín Miquel y Polo, de ilustre familia de Benicarló, cuyo hermano era general de ingenieros y Senador del Reino. Por ello. pensamos que doña Antonia debía poseer tierras en La Torrecilla de Alcañiz y sería, sin duda, la protectora de la familia Herrera y quien los encaminó hacia Xert. Así mismo creemos que la influencia política de doña Antonia Feliu, a través de su cuñado senador, debió ser de capital importancia para obtener para nuestro pueblo una biblioteca de la calidad y las dimensiones de la que hemos encontrado.

La escuela de Xert en el siglo XIX.

     En cuanto a la Escuela de Instrucción primaria de Xert, a donde iba a ser ubicada la biblioteca debía ser, respecto a sus instalaciones, bastante deficiente. Si recordamos las inspecciones que se realizaron en las primeras décadas del siglo XX, que publicamos el año pasado, aún se encontraba con bastantes problemas. Sería a partir de la creación de las nuevas escuelas impulsadas, como vimos por don Miguel Beltrán, cuando cambiaría completamente el contexto educativo.

     No obstante, hemos localizado algunos datos interesantes sobre la escuela del XIX que vamos a exponer. Utilizaremos para ello como fuente el excelente trabajo publicado por Manuel Fernández Soria y Alejandro Mayordomo Pérez en 1987, en especial el capítulo titulado “Las escuelas de la provincia de Castellón de la Plana tras la Ley de Instrucción Pública de 1838”.

     Estos autores nos hablan de la precariedad del sueldo de los maestros, mal remunerados, lo que les obligaba a compaginar sus labores docentes con las de organista de la iglesia parroquial o secretario del ayuntamiento correspondiente y en ocasiones los tres cargos a la vez para poder subsistir. Para ser maestros, la ley establecía que debían “tener cumplidos veinte años, obtención del título previo examen, certificados del Ayuntamiento y cura sobre buena conducta”. Su dotación era “Casa o habitación (en el mismo edificio de la escuela u otro inmediato); sala para escuela con el precio del menaje; sueldo fijo (no inferior de 1.100 reales para las escuelas elementales) en metálico o en granos o cosa equivalente y retribuciones de los niños que no sean verdaderamente pobres”.

     Respecto a las condiciones de la escuela se establece en la ley, según los mencionados autores, que deben estar situadas “en lugares convenientes, que no estén destinados a otro servicio público, proporcionados al número de niños asistentes y con bastante luz y ventilación… que las mesas de escribir… sean largas y estrechas, evitando en cuanto pueda ser el servirse de mesas anchas en que se coloquen los niños por ambos lados, por la mayor dificultad de vigilarlos… y que en las paredes el maestro colocará cartelones o tableros cuya superficie presente las lecciones impresas o manuscritas, con el abecedario, tablas de multiplicación, pesos y medidas.”

     Reproducen también parte de un informe de inspección redactado por Remigio María Moles en 1841 en el que se indicaba que Xert carecía de escuela dedicada a niñas. En cambio en el Diccionario de Madoz, publicado en 1847, sí se contempla, al hablar de Xert “escuela de niños a la que concurren 20 y de niñas con 15 de asistencia”, con una población total de 1.718 habitantes. En el informe se afirma que “en casi todos los lugares el inspector ha de denunciar situaciones de abandono o carencia de las escuelas” y se añade que “las condiciones materiales… dejan, por ejemplo, mucho que desear; en bastantes casos tienen poca luz y ventilación y se trata de locales en mal estado. Escuelas como las de Sierra de Engarcerán, Culla, San Jorge, Eslida, Cervera, La Jana, Hervés, Morella, Chert o Salsadella, no tienen más ventilación que la propia puerta de la calle…”

     ¿Qué tipo de enseñanza se impartía y cuál era el nivel de alfabetización de Xert en esta época? Para resolver la primera pregunta recurrimos nuevamente al trabajo de Fernández y Mayordomo. La ley establecía la instalación de Escuela primaria elemental completa para las poblaciones de 400 o más vecinos; Escuela primaria superior, para las de 1.200 o más vecinos y Escuela de niñas separada, donde los recursos lo permitieran. Para la Escuela primaria elemental completa se decretaba la enseñanza de: Principios de religión y moral, lectura, escritura, principios de aritmética y elementos de gramática castellana; para la superior: los anteriores más elementos de geometría, dibujo lineal, historia, nociones de física e historia natural; para las niñas: las mismas “con las modificaciones… que exige la diferencia de sexo”, o sea las denominadas labores. Sin embargo en las escuelas de niñas, según el informe de inspección de 1841 “la maestra enseña Doctrina cristiana y Labores… ni siquiera a leer se aprende en todas”.

     En cuanto al estado de alfabetización de Xert en la época, hemos localizado datos en el Censo de Población de España correspondiente a 1887, que pueden resultarnos orientativos de lo que ocurría unos años antes, cuando se solicitó la biblioteca popular. Nos dice esta fuente documental que la población total de Xert ascendía a 2.566 habitantes: 1.310 hombres y 1.256 mujeres; sabían leer 16 hombres y 2 mujeres; sabían leer y escribir 218 hombres y 25 mujeres y no sabían leer 1.076 hombres y 1.229 mujeres. O sea, que de una población total de 2.566 habitantes 2.305 no sabían leer ni escribir, lo que representa un 89,82 % de analfabetos. ¿Es posible que se concediera una biblioteca de tal calibre a nuestro pueblo, si no fue por el enorme interés del maestro Bernardo Herrera y por alguna importante influencia política, a la que ya hemos apuntado a través de los Miquel y los Feliu?.

     La verdad es que casi al final de nuestro artículo tenemos muchas dudas de que este fondo bibliográfico llegara a Xert y funcionara como difusor de la cultura y aunque tenemos información oral que nos indica que a finales del siglo XIX y principios del XX existía un fondo bibliográfico en las escuelas, el cual los maestros prestaban a los alumnos, no tenemos la certeza de que se tratara de esta biblioteca. Pero el hecho claro y notable es su concesión en época tan temprana, para una población pequeña y en gran medida, como hemos visto, incapaz de acceder a los conocimientos que albergaba.

Contenido del fondo bibliográfico.

     En cuanto al contenido bibliográfico, podemos ver que está perfectamente estructurado por materias que aumentan su complejidad de forma gradual, comenzando por las más sencillas, provechosas para una Escuela de instrucción primaria, como la enseñanza de la lectura, doctrina cristiana, moral, educación política, literatura, escritura, gramática y ortografía de la lengua castellana.

     Un segundo nivel comprende los tratados dedicados a lengua griega y francesa, aritmética, geometría, geografía, historia, física, historia natural y dibujo lineal, que coinciden con las materias que se impartían, según el currículum que indicaba la ley de 1838, con la Escuela primaria superior.

     Un tercer grupo contiene libros de agricultura, industria, medicina e higiene pública, economía y derecho que irían dirigidos hacia un tipo de población de mayor edad, bien para mejorar las técnicas agrícolas e industriales de los pueblos, como los tratados para el cultivo de la vid y de la industria de la seda, o para profesionales como médicos, funcionarios relacionados con tareas administrativas, etc…

     Por último, casi al final del lote, encontramos una serie de obras de instituciones públicas, de dudosa utilidad para la población en general, que aparecen incluidas más por compromiso político que por necesidad formativa, como las Memorias de la Academia de Ciencias morales y políticas o el Resumen de acciones virtuosas premiadas por la Sociedad Económica Matritense.

     En resumen, creemos que se trata, como se puede comprobar por la relación adjunta que publicamos, de un conjunto bibliográfico que, aunque depositado en las escuelas primarias de las poblaciones que lo solicitaron, iba más allá de la mera función didáctica que se impartía en las mismas. Se trataba de proporcionar a las ciudades y los pueblos a las que iban destinadas, un material que les permitiera elevar el nivel cultural e intelectual de aquellos habitantes que, por saber leer y escribir y por sus inquietudes personales, tuvieran capacidad para hacerlo.

Apéndice Documental.

Dirección general de Instrucción pública.

Negociado 1º.

     Esta Dirección general ha acordado destinar la colección de libros número 73 que ha de servir de base a una Biblioteca popular a la escuela de Instrucción primaria que dirige en Chert (Castellón de la Plana) Don Bernardo Herrera, como prueba del aprecio con que la Dirección ha visto los deseos manifestados por su digno Municipio para la instalación de una Biblioteca popular en aquella villa.

Madrid 4 de abril de 1870.

El Director general, Manuel Merelo.

Lista de las obras a que se refiere la orden anterior:

- Tres carteles de lectura. Nuevo método intuitivo-racional directo de lectura, por D. S. L. Cabildo. Una hoja. Madrid, 1864.

- Silabario, por D. Tiburcio Martínez Aleso. Dos cuadernos en 8º. Logroño, 1867-68.

- El carril de la lectura, por D. Joaquin Montoy y Escuer. Dos cuadernos en 8º. Barcelona, 1868.

- Método fácil y breve para enseñar a leer correctamente, por D. Manuel Meseguer y Gonell. Tercera edición. Un cuaderno en 8º. Castellón, 1869.

- Manual de los niños, por D. Toribio García. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1869.

- Catecismo de la doctrina cristiana, por el P. Ripalda. Un cuaderno en 24º, cartón. Madrid, 1856.

- Compendio del catecismo de la doctrina cristiana, del mismo y de Historia Sagrada, por Fleuri. Un vol., en 8º, holandesa. Madrid, 1865.

Libro de historia.

- Compendio de Historia sagrada, por D. José María Florez. Tres vols., en 8º, 1863-67.

- Libro de la infancia cristiana, por la Condesa de Flavigni, traducción de las señoritas Herraste y Antillon. Un volumen en 8º. Madrid, 1866.

- La naturaleza ante la ciencia y la fe, por D. Ramón Torres Muñoz de Luna. Un vol. En 8º, holandesa. Madrid, 1863.

- Tratado de los deberes del hombre, por D. Felipe Noel Vázquez y Vázquez. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1869.

- El joven bien educado. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1869.

- Cuentos morales para la instrucción de los niños. Cuarta edición en 8º. Madrid, 1859.

- El amigo de los niños, por Sabatier, traducción de Escoiquiz. Vigésimaquinta edición. Un vol., en 8º. Madrid, 1869.

- La educación primaria como sólida base de la instrucción superior y el bienestar de los pueblos. Discurso por D. Pedro Alcántara Lletget. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1866.

- La voz de Instrucción primaria, por D. Salustiano Francisco López Cabildo. Un cuaderno en 4º. Soria, 1860.

- Extracto de la ley de Instrucción pública, por D. Gabriel Fernández. Tercera edición. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1857.

- Plan para enseñar a los sordo-mudos el idioma español, por D. Tiburcio Hernández. Un vol., en 4º. Madrid, 1845.

- Curso elemental de instrucción de sordo-mudos y ciegos, por D. Juan Manuel Ballesteros y D. Francisco Fernández de Villabrille. Un vol. En 4º. Madrid, 1868.

- Catecismo político de los niños, por D. Manuel Benito Aguirre. Sexta edición. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1842.

- Catecismo del pueblo, por D. José Marín Ordoñez. Un volumen en 8º cartón. Albacete, 1869.

- Catecismo constitucional o sea explicación del Código de 1869, por D. Gregorio Barragán. Un cuaderno en 12º. Valladolid, 1870.

- Cartilla para los electores, por D. Nicolás Díaz de Benjumea. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1865.

- El libro del pueblo, por D. Manuel Henao Muñoz. Segunda edición. Un vol. En 4º. Madrid, 1868.

- Españoles ilustres. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1869.

- Panteón nacional, por M. P. y P. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1869.

- ¡Los españoles no tenemos patria! por Santiago Ezquerra. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1869.

- Las cartas provinciales de Pascal sobre la moral y la política de los jesuitas, traducción de D. Francisco de Paula Montejo. Un vol. En 8º. Madrid, 1846.

- Noticias biográficas y bibliográficas del Abate Hervás, por D. Fermín Caballero. Un vol., en 4º. Madrid, 1868.

- Elogio fúnebre de Martínez de la Rosa, por D. F. Fernández González. Un cuaderno en folio. Granada, 1862.

- Del Ebro al Tíber, recuerdos, por Juan García. Un volumen en 4º. Madrid, 1864.

Libro de manuscrito.

- El buen Fridolin y el pícaro Thierry, por Schmid, traducción de D. Fernando Bertrán de Lis. Sexta edición. Un vol. En 8º, cartón. Valencia, 1865.

- Las noches de invierno, por D. F. Pizcuela. Un volumen en 8º. Valencia, 1866.

- Una venganza frustrada, novela, por D. Francisco Palou y Flores. Un vol., en 4º. Madrid, 1851.

- Alegorías, por D. Federico Moja y Bolívar. Un volumen en 4º. Madrid, 1868.

- La familia, poesías, por D. José Plácido Sansón. Segunda edición. Un vol., en 4º, Madrid, 1861.

- La Estafeta de Urganda, por D. Nicolás Díaz de Benjumea. Un cuaderno en 8º. Londres, 1864.

- Anuario de la provincia de Madrid, formado de orden de su Diputación provincial, 1866. Un vol. En 4º. 1866.

- Anuario de la provincia de Madrid, publicado por acuerdo de su Diputación provincial, 1868. Un volumen en 4º, 1868-1869.

- Programa de la teoría de la escritura, por D. Carlos Ponz. Un vol. En 4º. Tarragona, 1866.

- Colección de muestras, por D. José maría Gaviria. Un cuaderno en 16º., apaisado. Bilbao, 1865.

- Método de escritura usual para la enseñanza de los ciegos, por D. Carlos Nebreda. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1869.

- La imprenta en Cuenca, por D. Fermín Caballero. Un volumen en 4º. Cuenca, 1869.

- Principios de la Gramática filosófica o razonada, por D. José María Florez. Dos vols., en 8º. Madrid, 1859-60.

- Programa de Gramática castellana, por D. Tiburcio Martínez Alesón. Tercera edición. Un cuaderno en 8º. Logroño, 1866.

- Elementos de Gramática castellana, por D. F. Illas y D. L. Figuerola. Vigésimocuarta edición. Un cuaderno en 8º, cartón, Barcelona 1860.

- Compendio de Gramática de la lengua española, por D. J. M. Gaviria y D. L. Rojas. Un cuaderno en 8º. Bilbao, 1869.

- Gramática española, por J. M. Llera. Un vol. en 8º. Madrid, 1852.

- Epítome de la Gramática de la lengua castellana, por la Academia Española. Cuarta edición. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1859.

- Gramática de la lengua castellana, por id. Un volumen en 4º. Madrid, 1867.

- Prontuario de Ortografía, por id. Decimotercera edición. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1866.

- El consultor ortográfico, por D. Regino Cruz Comendador. Un cuaderno en 8º. Toledo, 1868.

- Nuevo Diccionario de la lengua castellana. Un volumen en 8º. Madrid, 1847.

- Discursos de recepción de la Academia Española. Tres volúmenes en 4º. Madrid, 1860-65.

- Obras poéticas del Duque de Frías. Edición de id. Un volumen en 4º. Madrid, 1857.

Libro de enciclopedia.

- Obras poéticas de D. Juan Nicasio Gallego. Edición de id. Un vol. en 4º. Madrid, 1854.

- El siglo de oro y grandeza mejicana, por D. Bernardo Valbuena. Edición de la Academia. Un vol. en 8º, pasta. Madrid, 1821.

- Obras póstumas de D. Manuel Silvela. Dos vols. en 4º. Madrid, 1845.

- Colección de autores selectos latinos y castellanos. Edición oficial. Tres vols. en 4º (Tomos 2º, 3º y 5º) Madrid, 1849-51.

- Sermones del P. Muñoz Capilla. Dos vols., en 4º. Madrid, 1846.

- Nociones acerca de la historia del teatro desde su nacimiento hasta nuestros días, por D. Ramón Valladares y Saavedra. Un vol., en 8º. Madrid, 1848.

- Estudios críticos sobre literatura, política y costumbres de nuestros días, por D. Juan Valera. Dos volúmenes en 8º. Madrid, 1864.

- Elementos de literatura preceptiva, por D. Claudio Polo. Un vol., en 4º. Oviedo, 1869.

- La lógica en cuadros sinópticos, por el mismo. Un volumen en folio. Burgos, 1849.

- La lengua de los trovadores, por D. Pedro Vignau y Ballester. Un vol., en 4º. Madrid, 1865.

- Programa de lengua griega, por D. Félix Sánchez. Un volumen en 8º. Madrid, 1864.

- Elementos de Gramática francesa. Un vol., en 8º. Madrid, 1855.

- Compendio de Gramática francesa, por D. Alejandro Vidal y Díaz. Un vol.,en 8º. Salamanca, 1869.

- L´Orlando furioso di Lodovico Ariosto. Un vol., en 8º. Lione, 1842.

- Cuadro sinóptico de numeración, por D. Francisco Javier Antillano. Una hoja. Sevilla, 1866.

- Programa de la asignatura de principios y ejercicios de Aritmética, por D. Acisclo F. Vallin y Bustillo. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1865.

- Principios y ejercicios de Aritmética, por el mismo. Un vol., en 4º. Madrid, 1868.

- Elementos de Aritmética, por D. Bartolomé Tortes. Un vol., en 4º, cartón. Castellón, 1868.

- Curso de Aritmética, por D. Rogelio Mobona. Un volumen en 8º. Zaragoza, 1845.

- Nociones generales de Aritmética teórico-práctica, por D. Clemente Fernández y D. Jorge García Medrano. Séptima edición. Un cuaderno en 8º. Logroño, 1869.

- Compendio de Aritmética, por D. Pedro de Lara y Meliá. Segunda edición. Un vol., en 4º. Madrid, 1850.

- Aritmética explicada, por D. Domingo Clemente. Un volumen en 8º. Madrid, 1869.

- La Aritmética explicada a los niños, por D. Manuel María Barbery. Un vol., en 8º. Madrid, 1868.

- Aritmética práctica, por D. Juan Cortázar. Cuarta edición. Un vol., en 8º. Madrid, 1868.

Libro de lectura.

- Prontuario de Aritmética con el sistema métrico decimal, por D. Pastor Berbou. Un vol., en 8º. Valladolid, 1868.

- Prontuario de las medidas, pesas y monedas, por D. Antonio Alverá Delgrás. Tercera edición. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1853.

- Sistema-métrico decimal de las nuevas pesas y medidas, en verso, por D. Timoteo Corella y Alpuente. Un cuaderno en 8º. Valencia, 1859.

- Tablas de reducción de las pesas y medidas legales de la provincia de Castellón a las del métrico decimales, por D. Juan María de Soto. Un cuaderno en 4º. Valencia, 1867.

- Lecciones de Aritmética, por D. Ambrosio Moya. Un volumen en 4º. Madrid, 1867.

- Ejemplos de operaciones de Aritmética y Algebra, por D. Diego Terrero. Un cuaderno en 4º. Oviedo, 1858.

- Programa de Geometría, por D. Acisclo F. Vallin y Bustillo. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1865.

- Tratado de Geometría elemental aplicado a la Agrimensura, por D. Manuel Ruiz Romero. Un vol., en 4º. Jaén, 1861.

- Tratado de dibujo lineal, por el mismo. Un vol., en 4º. Jaén, 1861.

- Compendio de geografía, por D. Antonio Arias y Elices. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1867.

- Nociones de Geografía descriptiva, por D. Vicente Boix. Quinta edición. Un vol., en 8º, tela. Valencia, 1869.

- Descripción histórica y geográfica de España y Portugal. Un cuaderno en 12º. Madrid, 1854.

- Reseña geográfico-estadística de España, por D. Fermín Caballero. Un vol., en 4º. Madrid, 1868.

- Descripción del Imperio de Marruecos, por Alermon y Dorreguiz. Segunda edición. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1859.

- La India en 1858, por D. Luís de Estrada. Un volumen en 4º. Madrid, 1858.

- Mapa de España y Portugal.

- Elementos de Historia universal, por D. José María Flórez. Un vol., en 8º. Madrid, 1861.

- Historia universal, arreglada por el mismo. Un volumen en 8º. Madrid, 1858.

- Programa de Historia de España, por D. Vicente Boix. Un vol., en 8º, tela. Valencia, 1867.

- Resumen de Historia general y de España, por Don Fernando de Castro. Novena edición. Un vol., en 4º. Madrid, 1869.

- Compromiso de Caspe, por D. Florencio Janer. Un volumen en 4º. Madrid, 1855.

- Juicio crítico del feudalismo en España, por D. Antonio de la Escosura. Un vol., en 4º. Madrid, 1856.

- Cartas a Lord Holland sobre los sucesos políticos de España en la segunda época constitucional, por D. Manuel José Quintana. Segunda edición. Un vol., en 8º. Madrid, 1853.

- Historia crítica de los falsos cronicones, por D. José Godoy y Alcántara. Un vol., en 4º. Madrid, 1868.

- Resumen de las actas de la Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales de Madrid en el año de 1861 a 1862, por D. Antonio Aguilar y Vela. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1863.

- Curso de Física y Química en definiciones, por Don M. Ramos. Un vol., en 8º. Madrid, 1858.

- Nuevo sistema para explicar el calor, la luz, la electricidad y el magnetismo, por D. Rafael Chamorro y Abad. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1870.

- Manual del magnetizador práctico, por Regazzoni, traducción de Alverico Perón. Un cuaderno en 12º. Madrid, 1869.

- Nociones de química inorgánica y orgánica, por Don Emilio de Tamarit. Un vol., en 8º. Madrid, 1858.

- De los límites del análisis químico. Discurso por Don Luís de Escosura. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1869.

- Lecciones de Historia natural, por D. José María Pascual. Un vol., en 4º., cartón. Lérida, 1869.

- Elementos de Historia natural, por D. M. Ramos. Un volumen en 4º. Madrid, 1859.

- Ensayo histórico sobre los progresos de la Botánica, por D. Miguel Colmeiro. Un cuaderno en 8º. Barcelona, 1842.

- Ampliaciones de la Botánica, por D. Miguel Colmeiro. Un cuaderno en 8º. Sevilla, 1847.

- Estudio de la familia de las laurineas y monografía del alcanfor, por D. Joaquín Olmedilla y Puig. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1864.

- Diccionario de bibliografía agronómica, por D. Braulio Antón Ramírez. Un vol., en folio. Madrid, 1865.

- Estudio sobre el desarrollo de la Agricultura, por X. Un cuaderno en 4º.

- Memoria sobre el plan de enseñanza práctico-agrícola, por D. Vicente Lassala y Palomares. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1862.

- Proyecto sobre exposición de perjuicios a la riqueza y propiedad agrícola con la concesión del privilegio exclusivo de omitir obligaciones hipotecarias a Sociedad anónima, por la Sociedad Económica Matritense. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1864.

- Fomento de la población rural de España, por Don Fermín Caballero. Segunda edición. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1863.

- Estudios químicos sobre Economía agrícola en general, por D. Ramón T. Muñoz de Luna. Un vol., en 4º. Madrid, 1868.

- Estudios sobre las uvas, por Le Canu, traducción de Muñoz de Luna. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1868.

- Instrucción popular para el azufrado de las vides, por el mismo, traducción de id. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1862.

- Memoria sobre la enfermedad de la vid, por D. Jacinto Montéis. Un cuaderno en 4º. Málaga, 1852.

- El arbolado público, por D. R. M. Cañaveras. Un cuaderno en 8º. Logroño, 1869.

- Consultor de labradores y propietarios, por J. S. y F. Tercera edición. Un vol., en 8º. Lérida, 1867.

- La industria en España y en los Estados Unidos, por D. Pedro de Oca. Un cuaderno en folio. Madrid, 1867.

- Memoria sobre la propiedad industrial y artística, por D. Miguel de Castells. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1852.

- La cuestión aurífera. Memoria por la Sociedad Económica Matritense. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1851.

- Tratado sobre la fabricación de medias de seda fina, por D. Luís Fernández. Un vol., en 4º. Valencia, 1788.

- Tratado del arte de hilar las sedas según el método de M .Vaucason, por D. José Lapayese. Un vol., en 4º. Madrid, 1754.

- Tratado perteneciente al arte de la tintura de las sedas, por D. Luís Fernández. Un cuaderno en 4º. Valencia.

- Manual del sastre, por D. Rafael Meléndez. Un volumen en 8º. Madrid, 1859.

- Puerto del Grao. Folleto escrito por acuerdo de la Diputación de Valencia y publicado con la debida autorización. Un cuaderno en 4º. Valencia, 1868.

- Idea de una Biblioteca crítico-médica. Discurso por D. Félix Janer. Un cuaderno en 8º. Barcelona, 1841.

- Influencia de la gimnástica en el desarrollo y vigor de la organización del hombre en sus primeras edades, por D. Miguel Vinaja i Caballero. Un cuaderno en 4ª. Madrid, 1860.

- Preliminares clínicos o introducción a la práctica de la Medicina, por D. Félix Janer. Un vol., en 8º. Barcelona, 1835.

- Proyecto de higiene pública, por la Sociedad Económica Matritense. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1862.

- El arte antiguo de los griegos. Memoria, por D. Jerónimo Martín Sánchez. Un cuaderno en 4º. Jaén, 1869.

- Manual de Economía política, por D. Joaquín Reche. Un vol., en 8º. Madrid, 1853.

- Protección y comunismo, por D. Federico Bastiat. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1857.

- ¡Maldito dinero!, por el mismo. Un cuaderno en 8º. Madrid, 1857.

- Estudios sobre la crisis económica, por D. Luís María Pastor. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1866.

- Armonía entre el principio moral y económico. Discurso por D. Narciso Guilleu. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1864.

- Exposición elevada a las Cortes por la Sociedad Económica Matritense, reivindicando los derechos de las demás del reino para discutir y representar sobre cuestiones económico-políticas. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1865.

- Informe acerca de las reformas de las leyes de inquilinato, por la Sociedad Económica Matritense. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1863.

- Resumen de las acciones virtuosas premiadas por la Sociedad Económica Matritense en 19 de Marzo de 1861. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1861.

- Resumen de las acciones virtuosas premiadas por la Sociedad Económica Matritense en 12 de Marzo de 1865. Un vol., en 4º. Madrid, 1865.

- De la civilización. Discurso por D. Pedro Felipe Monlau. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1853.

- Plan general de un curso de Derecho político comparado, por D. José Flaquer y Fraise. Un cuaderno en 4º. Barcelona, 1868.

- Compendio completo y práctico del impuesto sobre traslaciones de dominio, conocido por derecho de hipotecas. Un vol., en 8º. Madrid, 1867.

- Estudio comparado de los efectos civiles del matrimonio en las diversas provincias de España, por D. Ricardo Sepúlveda. Un cuaderno en 4º. Madrid, 1869.

- Consideraciones sobre la necesidad de conservar la pena de muerte, por D. Francisco Agustín Silvela. Un volumen en 8º. Madrid, 1835.

- Tratado de las contribuciones directas de España, por D. Pío Agustín Carrasco. Un vol., en 4º. Madrid, 1867.

- Memorias de la Academia de Ciencias morales y políticas. Tres vols., en 4º. Madrid, 1861-67.

Total: 153 obras con 165 vols. y 6 hojas.

Madrid, 4 de abril de 1870.

El Director general, Manuel Merelo.

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