La calle del Cap de Vila

Por Emilio García Reverter

    Esta del Cap de Vila parece ser una calle con vocación de laberinto. O será que le van endosando otras calles que no han alcanzado todavía la categoría suficiente para tener nombre propio. ¿Es que hay que tener unos mínimos de longitud o número de casas para conseguir tal categoría? Y en caso afirmativo, ¿cuáles son esos mínimos? Porque la que se conoce ahora como del Cap de Vila, más que una calle es un pequeño barrio.

    Su contemplación, tanto en el plano de Josep Meseguer-Carbó en su magnífica obra "Toponimia urbana de Xert", como si la recuerdo tal como es en la realidad, me trae a la memoria - perdón por la evocación festiva - la canción de "Hay que ver mi abuelita la pobre", por aquello de: "Creo yo, creo yo, que de una de estas faldas salen lo menos dos". Porque la prolífica red viaria del Cap de Vila bien da para cuatro calles y una plaza.

    A.- Se podría reservar el nombre actual para la que desde el comienzo de la calle de Fredes, en el reconstruido arco que hay entre la iglesia antigua y la casa abadía, va en dirección Oeste en rampas suaves y empalma con el camino del cementerio. Esa es la calle que yo siempre conocí como la del Cap de Vila.

    B.- Otra sería la que, en muy pronunciada pendiente, va desde el ábside de la esglesia Vella hasta la calle del Sol, y que tiene hacia la mitad de su recorrido un gracioso entrante para una casa con la puerta en arco de medio punto.

    C.- Una tercera calle, la que partiendo del citado ábside, comprendería el llamado pati Vell y continuaría también hacia Poniente por un tramo más estrecho para converger en la que seguiría llevando el nombre de Cap de Vila. En esta unión de calles, a distinto nivel, hubo hasta 1936 en la parte de arriba un peiró. Como en esa confluencia de las dos calles es donde se inicia el camino del cementerio, era allí, durante los años de la Segunda República, donde se despedían los entierros civiles mediante la siguiente breve ceremonia: depositado en el suelo el féretro cerrado, el abanderado inclinaba la bandera hasta contactar con él, a modo de colectivo beso de despedida. A continuación los hombres que lo llevaban volvían a coger el ataúd por las asas e iniciaban el camino, turnándose varias veces, hasta llegar al triste destino del difunto.

    D.- La cuarta calle va en dirección Sur-Norte. Partiendo del inicio de la calle de Trascases, tiene salida al campo, en la parte más alta del pueblo, y por ello mismo con una magnífica vista panorámica que abarca más de 30 km. Sería la más corta de las cuatro, aunque no la menos poblada. Tengo entendido que se llamó antiguamente camino de Vallibona; si se confirma esto, le vendría bien ese mismo nombre.

    E.- Y nos queda la plaza, frente a la bien restaurada entrada del cementeri Vell, no usado desde comienzos del siglo XIX, hace unos doscientos años. Estaría bien reponerle el nombre de Mossén Miquel Segarra Roca. Podría incluir el pati Nou, en cuyo caso la calle descrita en tercer lugar empezaría en la parte occidental de esta plaza.

    Tiempo habrá para pensar el nombre de las calles a las que aludo en los apartados B y C. Porque todo lo que antecede no tiene el carácter de una propuesta formal, sino el de mero comentario y sugerencia a debatir tranquilamente.

Madrid, agosto de 2012

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